Coordenadas


Como hemos mencionado en las sucesivas entradas realizadas al blog, el contexto histórico en el que Vittoria Colonna vivió coincide plenamente con el Renacimiento italiano. Este ha sido uno de los conceptos más afortunados en la historiografía, pues a todos nos evoca a un período de “pletórica recreación de la Antigüedad clásica en literatura, pensamiento, arte, actitudes y comportamientos en lugares y tiempos concretos, particularmente de Italia[1]. Pese a que la cuna del Renacimiento se localiza en Italia, este fue un movimiento cultural que se expandió por toda Europa, por ello, aunque generalmente se sitúa cronológicamente entre el siglo XIV y mediados del siglo XVI, sus antecedentes, influencia y pervivencia varía según los países. Esto hace que no hablemos de un único Renacimiento, sino de varios Renacimientos que poseen unas características propias.

Junto al Renacimiento, otro proceso histórico se desarrolla que ha tendido a confundirse con el Renacimiento, el Humanismo. Sin embargo, el Renacimiento, como concepto histórico, se refiere a la diversidad de perspectivas y actitudes que se desarrollan en este período, mientras que el Humanismo concierne al resurgir de las letras clásicas y de los valores culturales de la Antigüedad.

En este nuevo período, donde podemos hablar de un Humanismo renacentista, la cultura comienza a desligarse de los corsés medievales en los que imperaba un pensamiento principalmente religioso. De este Humanismo renacentista, surge una nueva forma de concebir la vida, donde el centro de la misma deja de ser Dios para ser el hombre. Todo gira en torno a su definición y al lugar que este ocupa en el cosmos. Las artes, en todas sus ramas de conocimiento, se van a poner al servicio de estos intereses perseguidos fundamentalmente por las jerarquías aristocráticas.

Sin embargo, si por algo se caracterizan estas corrientes culturales es por producir un cambio decisivo en las mentalidades, por crear una visión del mundo en la que primaba la búsqueda del conocimiento y la belleza. Este hecho permitió a las mujeres encontrar un lugar en el que expresarse mediante el patronazgo artístico, como hemos visto en el caso de Vittoria Colonna, en la entrada Tres mujeres y un destino. El nuevo interés por el arte, por la cultura clásica, ofreció a la mujer redefinir su papel en el nuevo contexto histórico que se estaba generando. Gracias al patronazgo artístico, las mujeres accedieron a la “Alta Cultura”, y esto ha incentivado recientes estudios en los que se cuestiona y analiza cuánta era la dependencia que estas mujeres aristócratas tenían respecto a una figura masculina y cuál fue el mensaje que quisieron retransmitir.

Bibliografía:

E. Rodríguez – San Pedro Bezares, L. (2015). Humanismo y renacimiento cultural. En A. Floristán (Ed.), Historia Moderna Universal, 55 – 78, Barcelona: Ariel

García Pérez, N. (2013). El acceso de la mujer a la “alta cultura” en la Europa del Renacimiento, Arbor, 189 (760). Recuperado de: http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/1561/1612



[1] E. Rodríguez – San Pedro Bezares, L. (2015). Humanismo y renacimiento cultural. En A. Floristán (Ed.), Historia Moderna Universal, 55 – 78, Barcelona: Ariel

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